2015/03/03

Serie de interés


Unas líneas sobre una de mis series favoritas:

A priori Person of Interest parecía otro procedimental de tantos que la CBS tiene en su parrilla. Y si, la serie tiraba y sigue tirando de la fórmula de caso por capítulos que tantos detractores tiene y a los cuales es tan difícil persuadir para que le den una oportunidad a algún procedimental. Yo lo voy a intentar.

Pese a lo dicho, la serie pronto mostró que se guardaba un as bajo la manga y como ese caballo que tiene todas las de perder pero misteriosamente gana la carrera, se marcó “Witness”, el séptimo episodio de la primera temporada el cual nos enseñaba que nuestros protagonistas también podían ser sorprendidos. El episodio rompió la fórmula establecida hasta entonces no solo por su ejecución sino por dejar un final abierto “incoherente” con la fórmula del procedimental. Los que habíamos dado una oportunidad a la serie nos vimos recompensados y esto solo era el principio.

PoI siguió su primera temporada con casos por episodio a la vez que iba poco a poco colocando sus cartas sobre la mesa para luego empezar a jugar de verdad. Admito que esos comienzos se le pueden hacer cuesta arriba a más de uno, sobretodo si se viene con la idea de que la serie va a ser “la leche” desde el principio. No, PoI necesita paciencia para ir desentrañando las piezas que hacen el puzzle.

Aunque el status quo de la serie (Finch y Resse protegiendo “números”)  se mantiene intacto, PoI ha cambiado mucho en sus cuatro temporadas de vida.

PoI le dio a Michael Emerson una delicia de papel (además de traernos a su esposa de la vida real de camino), hizo de Jim Caviezel El Protagonista dándole un Reese a su medida que Caviezel también ha sabido moldear ligeramente para si. Cuando la policía Carter dejó de perseguir al “man in the suit” y se unió a regañadientes al grupo la serie mejoró. PoI también se sacó a un nuevo Lionel de las cenizas de aquel policía que era corrupto por la circunstancias y supo darle capas a un personaje sin el que ahora la serie no sería igual. También nos presentó a una inquietante y magnética Root, uno de los personajes que más ha evolucionado y que sin duda subió el listón de la serie con la soberbia interpretación de Amy Acker. Más adelante descubrimos a Shaw en un episodio que le daba la vuelta al caso mostrándonoslo desde el punto de vista del “número” y la serie siguió expandiendo su universo.

Si al principio nuestro imperfectos héroes tuvieron que hacer que frente a la persecución de la justicia, tanto legal como corrupta, la serie supo desarrolar esa trama y cerrarla cuando correspondía y volver la casilla de salida pero sin olvidarse de lo pasado. Entonces PoI se convirtió de la serie sobre la inteligencia artificial más que nunca. Quién le iba a haber dicho a PoI, que parecía una serie tan clásica por su fórmula que iba a resultar tan actual en este mundo hiper-tecnológico de hoy en día. Lo que sí está claro es que los creadores siempre tuvieron en mente la serie que hoy es porque desde el principio fueron dejando caer las piezas del puzzle.

Hoy por hoy, La Máquina se enfrenta a su peor hasta ahora: otra máquina “igual” que ella, capaz de saber donde estamos todos, que estamos haciendo, la última página de internet que consultamos... Y peor, capaz de hacernos desaparecer del mapa si le place. Pero PoI ha sabido crear unos villanos con motivaciones creíbles que se pueden entender dentro de las circunstancias. PoI ya hace mucho que se convirtió en una serie a la que tener muy en cuenta, que sabe hacer malabares con todas las tramas que maneja sin que se le caigan. Y aunque a día de hoy, PoI sigue pecando un poco de tener “casos de la semana” predecibles, ha sabido vincularlos con la historia paralela, lo cual no es tan fácil.

Y PoI tampoco ha dejado de sorprender. Justo cuando te estas empezando a acostumbrar, se saca de la manga otra carta que sacude la historia y te deja sentando en la silla con cara de idiota por no haberlo visto venir. La última vez fui con “If-Then-Else”, el episodio con que la serie abrió 2015.

Y encima la serie también se las apaña para meter sus píldoras de humor aquí y allá y quedan que ni pintadas.
Yo ya hace mucho que me quité el sombrero, ¿y vosotros para cuando?