2011/06/12

Tres series que echaré de menos el año que viene

Con la llegada de las primeras pinceladas de los nuevos proyectos que veremos a partir de otoño, y el regreso y estreno de las series veraniegas, la anterior temporada seriéfila parece ir quedando en el olvido. Sin embargo, el pasado año estrenaron tres series las cuales permanecerán en mi memoria, no por lo buenas que eran -que también-, sino porque fueron canceladas cuando tenían lo mejor que ofrecen. No me malentadais, todas tienen un final cerrado y sastifactorio, pero uno no puede evitar pensar que habría pasado en su segunda temporada, como habrían desarrollado la trama, y sentir ese pichazón de rabia hacia la cadena que se la cargó (aunque sepas que no tenían otra salida). Por eso hoy os las presento con la esperanza de generaros suficiente gusanillo como para que os animéis a verlas, y no os perdáis grandes series por su corta duración en parilla.




1.Terriers

La mayor parte de la expectación que generaba esta serie venía de de que sería la nueva creación de Shawn Ryan, elevado a los altares seriéfilos por The Shield. Aunque no la he visto, eso deja el listón muy alto para las expectativas de una nueva serie. Los trailers dejaban entrever una especia de dramedia -ese género tan criticado-, protagonizada por los típicos buddies que se conocen de toda la vida y con casos autoconclusivos. A priori, no muy atractiva. Y de hecho se dijo que fue su equivocada promoción la que la condenó a la ignorancia.
Pero si vamos más allá, y le damos los tres capítulos de margen que necesita, la serie empieza a tomarse las cosas en serio, se vuelve más oscura, la intriga sale a la luz, las acciones de los personajes empiezan a tener verdaderas consecuencias. Sus errores pasados salen a la luz, y sus acciones acaban por involucrarles más de lo que les gustaría en una trama que cada vez afecta a gente de más arriba. 

Cuenta, además, con un excelente plantel de actores que sirven de soporte de los dos protagonistas: Laura Allen como Katie, la novia de Britt, Kimberly Quinn como Gretchen, la ex-mujer de Hank y otro personaje que aparece más adelante. No quiero desvelar más detalles, vale la pena que lo descubráis por vosotros mismos.




2. Lights Out
Con una premisa así: "boxeador retirado quiere volver al ring para tomarse la revancha con el último tipo con el que peleó, y el cuál le tumbó, arrebatándole el título de campeón" es normal que pasara bastante desapercibida. Pero deberíamos saber ya que en FX se puede confíar, y no dejarse llevar tanto por las apariencias. Porque bajo la manta estabamos antes uno de los estrenos más potentes del año, una serie que no decae, que mantiene el intéres por la familia protagonista y que incluso nos hace interesarnos por el boxeo aunque lo hayamos ignorado toda la vida. Porque cuando acaba el último capítulo uno lo piensa y por primera vez en su corta existencia, realmente se plantea ver un combate de boxeo. O a lo mejor sólo soy yo, pero podíais comprobarlo.

Patrick "Lights" Leary es un boxeador retirado que cinco años después de su último -y sonado- combate, aún defiende el título como suyo. Su oponente, Richard "Death Row" Reynolds decide ofrecerle una revancha para decidir de una maldita vez quién es el campeón mundial de pesos pesados, y le ofrece una cuantiosa suma de dinero si se presenta. 
Patrick, por orgullo, porque anda mal de dinero, quiere por un lado aceptar; pero por otro  está su mujer, Theresa, que le hizo prometer que no volvería al ring tras ver como quedó físicamente destrozado tras la última pelea. Aunque el hilo del que tira la historia se base en el boxeo, la serie es una drama familiar sobre un padre que siente que ha fracasado, una esposa que teme por lo que la profesión de su marido le puede hacer, y tres hijas (todo chicas, si) que saben más sobre la profesión de su padre de lo que a él le gustaría. 
Cuando por fin decide su regreso al ring no sólo debería lidiar con su recién diagnosticada demencia pugilística, y los trapicheos de mafia que se pelearán por quién le represente. En el mundo del boxeo hay cabida para todo.




3. The Chicago Code 
Claramente, la más floja de las tres (tenía mucho potencial por desarrollar), nos cuenta la historia de Teresa Colvin (Jennifer Beals), la superintendente de policía de Chicago, que quiere acabar de una vez por todas con Gibbons (interpretado por un brillante Deroy Lindo) y su reino de corrupción. Para ello contara con la ayuda de Jarek Wysocki (y con el que tendrá cierta tensión sexual), un antiguo compañero, y el resto de componentes de su unidad (por ahí anda Matt Lauria haciendo placajes a los criminales, por su a algún fanático de FNL le interesa), más Liam, un agente encubierto en la mafia irlandesa.

Si hay algo que empaña la valoración general de la serie es, mayormente, sus casos autoconclusivos -sólo destacaría uno (o dos) por ser el único que perdura en mi memoria-, que impiden que la investigación contra Gibbons pueda desarrollarse con total libertad. Pese a todo, se puede disfrutar de un buen equilibro entre ambas cosas, aunque ninguna llegue a alcanzar su punto álgido. De hecho, necesitamos esperar hasta el penúltimo capítulo, dónde se centrar por completo en acabar con Gibbons para encontrarnos con un capítulo que te deja completamente pegado a la pantalla. Los dos últimos capítulos, pese a parecer que corren contrareloj, consiguen resolver la trama sastifactoriamente. 

Otra cosa que merece la pena mencionar en su inteligente uso de la voz en off, que aparece en su justa medida  y nos sirve para conocer más a fondo las motivaciones de los personajes.

Como he dicho, echaré mucho de menos a estras tres series la temporada próxima, pero al menos espero haber conseguido que alguien más se anime a echarlas un vistazo.