2011/03/26

Vampiros en Mystic Falls


El año pasado estuve a un tris de empezar a ver 'The Vampire Diaries', aunque al final no llegué hacerlo porque tenía chorrocientas cosas pendientes por ver. Aunque no sean las mismas, hoy día sigo teniendo chorrocientas cosas pendientes de ver, pero como siempre, llama más ver series con menos temporadas a sus espaldas y con las que puedes ponerte al día rápido. Cuando constantemente te instan a que la inicies, y una vez lo haces, te engancha como hace TVD, ponerse al día es facilísimo.

La serie cuenta la historia de Damon y Stefan Salvatore, unos vampiros que regresan a su ciudad natal, en principio sin previsiones de quedarse, hasta que conocen a Elena Gilbert, que curiosamente guarda un asombroso parecido con Katherine, su última novia y la vampira que los convirtió. 
 
Como ya me habían avisado, los primeros episodios son bastante malos, pero una vez pasado el principio (oye, que los comienzos siempre son duros), todo se vuelve mucho más interesante. Es tremendamente adictiva, entretenida y te tiene en tensión los cuarenta minutos. No se cortan en cargarse a tropecientos personajes, y además, habiendo jugado previamente al gato y al ratón con ellos. En una temporada de veintidós episodios han tocado mil y una tramas, tanto las vampíricas como las del resto de los mortales. No hay capítulo que no acabe en cliffhanger, lo cual casi me obligaba a ver uno tras otro sin stop. Añadimos a esto una historia de amor prohibida, unos protagonistas que estén de buen ver y enseñen pechuga de tanto en tanto, y los dramas adolescentes que toda serie teen que se precie debe tener y voilá, tenemos serie al canto. 

Y lo mejor de la serie es que han sabido aprovecharse del tirón vampírico que se creó con 'Crespúsculo', pero sin las ñoñerías de esta saga. Aquí los vampiros si se calcinan si salen al sol, no brillan como idiotas. Tras haber acabado su primera temporada comprendo a todos aquellos que decís que es una de las series que más os gusta seguir, porque podrá no ser una obra maestra pero engancha mucho, y eso es el principio básico de la televisión. 

Tengo hasta el siete de abril para ponerme al día con los dieciséis episodios de la segunda temporada, lo cuál no será problema en absoluto.