2011/03/15

El "hype" justificado de 'Crematorio'.

Nos quejamos constantemente de la falta de calidad de los productos patrios, de su excesiva duración, su repetición de temáticas y su obsesión por tener a toda la familia delante de la tele. Por eso, 'Crematorio', sólo porque es todo lo contrario a eso, ya es a priori un verdadero soplo de aire fresco.

Crematorio es, en efecto, un drama con todas las letras, no como esos "dramas" familiares (Los Serrano me viene a la mente, por decir algo, y lo peor es que me la tragué entera) que no han estado vendiendo durante los últimos años en la televisión patria. ¡Crematorio no tiene una niña pequeña repelente! (aunque si tiene una adolescente repelente, pero ¿qué adolescente no es repelente?). Los capítulos de Crematorio no acaban con una moralina y una "happy family". Crematorio tiene capítulo de... ¡50 minutos! Todas estas ya serían suficiente razones para verla, pero es que además tiene un reparto más que interesante: al frente de la producción está José Sancho (que lo clava) como el despiadado constructor Rubén Bertomeu, Juana Acosta (disimulando su acento bastante bien) como su novia, y Alicia Borrachero interpreta a su hija Silvia. 


El primer episodio básicamente nos presenta la trama principal, los personajes y unos cuantos flashbacks bien utilizados de cómo se iba gestando el emporio que posee ahora Bertomeu, que puede ser un poco lento para quién no esté acostumbrado. Aparte del homenaje a la intro de 'True Blood', la producción realmente recuerda bastante al estilo de hacer series de la HBO, un piloto lento, pero personajes fuertes, y claras intenciones de sentar la base de la serie desde el principio. Si comparamos, es obvio que Canal + no es la HBO, pero esto puede sentar un precedente para serlo en un futuro, y para que otras cadenas apuesten por producciones dirigidas a un público más concreto. Y sí, Crematorio tendrá sus fallos, pero con los estándares que hay en España, ya supone un gran salto.