2011/03/06

Archer

FX sorprendió en septiembre con 'Terriers', que nos dió una primera (y única) temporada espléndida y que quién no haya visto ya debería hacerlo ahora mismo, lo repetiré hasta la saciedad. La historia de dos detectives sin licencia empezó mostrándonos como resolvían casos pequeños. Lo que nadie imaginaba es que fuera a convertirse en toda una crítica a la corrupción, ni que se fueran a explotar tanto los dramas de los personajes. Después, en enero se sacó de su sombrero mágico de serie el mejor estreno de la mid-season (junto con 'The Chicago Code'), 'Lights Out'. La historia de un ex-boxeador arruinado que se plantea volver tomarse la revancha contra el último hombre con el que luchó, y que se enfrenta a una recién descubierta demencia pugilística nos ha cautivado a unos cuantos, pero no parece haber tenido el mismo efecto en Estados Unidos, dónde sus audiencias auguran una cancelación segura (que por otro lado, su historia es perfecta para el recorrido de una sola temporada).  FX, tenga las audiencias consigo o no, siempre consigue hacer series que rompen con los esquemas, como ya apuntó Seriéfilo. 

Y el año pasado se estrenó 'Archer' (cuya idea nació en un café en Salamanca), de la que desgraciadamente poco se ha hablado por la blogosfera. Cursando ahora su segunda temporada, 'Archer' se ha ido coronando como una de las series más interesantes de la parrilla, y para mí gusto, mucho mejor que las series animadas que pueblan la parrilla de la FOX (no logro conectar con ellas, lo siento).  En Archer se mofan de todo, está cargada de tiros y sangre, no duda en hacer uso del humor más escatológico y de llevar sus personajes hasta extremos surrealistas. Y eso es lo que la hace grande, tomarse a cachondeo todo el mundo del espionaje, y llevarlo hasta el límite de lo incorrecto.

Archer es un personaje despreciable: un espía penoso, un tipo que sólo piensa en las mujeres, un aprovechado y un mal hijo. O al menos así lo piensa Malory Archer, su madre y cabeza de ISIS (International Secret Intelligence Service), empresa dónde también trabaja Lana, la ex-novia de Archer, que ahora está saliendo con Cyril, otro de los agentes. El reparto lo completa Cheryl/Carol, la secretaria de Malory, y Pam, la directora de recursos humanos, aunque también hay algunos secundarios que aparecen bastante.


La primera toma de contacto puede ser difícil, cuesta entrar en su dinámica, si uno no está aconstumbrado a su humor, pero es cuestión de un par (quizá tres) capítulos cogerle el tranquillo y empezar a disfrutar de ella. Yo no me arrepiento en absoluto de haberle dado una oportunidad a esta curiosa serie que utiliza a los espías como pretexto para crear las situaciones más surrealistas con el humor más indecente. A lo lejos queda la blanca animación de la Fox; la guarrería más gorda que te imagines, la hace Archer no una, sino dos veces. Para mí un must-see en toda regla.