2011/02/07

'127 Hours': Tensión elevada al máximo nivel.



Escribo este artículo sólo unos minutos después de haber visto ‘127 Hours’, la última obra de Danny Boyle, y candidata a Mejor Película y  Mejor actor Principal para James Franco (entre  otras) en los próximos Oscars. No puedo decidir aún si es la mejor cinta, ya que aún no he visto a ninguna de sus principales competidoras, ‘El discurso del Rey’, y ‘La Red Social’, pero por ella sola merecería algún reconocimiento.

Y lo mismo pasa con Franco, que también se merece el Oscar. El actor trasmite excepcionalmente la desesperación a que se ve sometido el montañista Aron Ralston cuando su brazo queda atrapado bajo una roca. El film está basado en una historia real que cuando ocurrió -2003- conmocionó todo el mundo. Yo misma la tengo grabada en mi retina, porque recuerdo que me impactó mucho en su momento. Y no es para menos, porque la hazaña parecía imposible. Mientras iba transcurriendo el tiempo, y la comida y el agua comenzaban a escasear, Aron entraba cada vez  más en un estado de impotencia y comenzaba a delirar uniendo recuerdos de su pasado con su situación actual. Ha habido quién ha dicho que las alucinaciones interrumpían un poco la continuidad, pero yo las creo muy necesarias para imaginarse el estado en el que se encontraba Ralston.

Sus 93 minutos, si de alguna forma se pueden definir son de intensos. En todo momento  (porque dudo que a estas alturas quién la vaya a ver no sepa cuál es su sipnosis) sabemos lo que va a ocurrir, pero Boyle y Franco consiguen transmitir tremenda tensión con cada escena.

Sólo hay que mirar la cara de Franco en el momento en el que ve que su brazo ha quedado atrapado para darnos cuenta de que vamos a vivir una historia muy potente, dónde veremos al protagonista luchando por liberarse, sin éxito. Le vemos pelear en un principio, rendirse en determinado momento, luego recuperarse y intentarlo de nuevo. Y mientras el tiempo pasa, por lo que se ve obligado a tomar una dramática decisión…

Para mí, una de las películas del año (y eso que estamos a febrero), porque consigue metérsete en la piel, y tanto Boyle con una estupenda dirección, como Franco con una interpretación que deja los pelos de punta, logran un resultado final muy muy bueno.