2011/01/29

Parenthood: Historia de una familia de petardos.

La NBC no sabe hacer drama. Por lo menos actualmente. Con la retahíla de series del género fallidas que lleva estrenando en los últimos tiempos, parece mentira pensar que la aclamada The West Wing sea suya Entre ellas está Undercovers, que pese a contar con JJ Abrams, fue un fracaso desde el minuto uno, The Cape es una sarta de topicazos, The Event resultó (cómo se temían todos) un flashforwardazo, Harry’s Law es más comedia que drama (y bien que hace, porque de otro modo saldría muy mal parada), y Parenthood cada día cae más en picado, tanto en audiencias como en calidad. 

Parenthood sigue las vidas de una familia numerosa que vive en Berkeley, California. Los padres, los cuatro hijos y los nietos. Una serie que podría ser un buen drama familiar si jugara bien sus cartas.

A partir de aquí, spoilers a cascoporro hasta el último episodio emitido, 2x13, Opening Night.

Empecemos por los padres, los “adorables” Zeek y Camille, los cuales ya empezaron con mal pie. El primero le puso los cuernos a su mujer, le ocultó sus problemas financieros, y como consecuencia ambos estuvieron a punto de separarse. Por el camino, ella igualó la balanza, y engaño a su marido con su profesor de pintura en una noche loca llena de chupitos… Ahora se dedican a andar por el set apareciendo muy puntualmente (sobretodo ella) y aportando bien poco.

Pero por algo es cierto ese dicho de “De tal palo tal astilla”, y en este caso tenemos astillas, en plural. Empezando por Adam y Kristina, que últimamente sólo se dedican a prohibir a su hija adolescente una y mil cosas: quitar la puerta, confiscarle el móvil y prohibirla salir, grandes ideas. La solución es sentarse con la petarda de su hija, y hablar con ella, y aunque no esté de acuerdo con ustedes, “queridos” Braverman, al menos hacerla ver que tenéis vuestras razones para actuar así. Pero no, algunos padres deben ser medio tontos, y como no, toda la historia sólo lleva a un guerra paterno-filial.

Ella, toda feliz les presenta a su maravilloso novio (todo un partidazo que ella no merece, por cierto), y los padres le prohíben que le vea. Hombre, yo reconozco que el chico tiene tela, que no todos los novios están en Alcohólicos Anónimos, pero precisamente lo que puede necesitar una adolescente topicazo como Haddie es alguien que la guíe un poquito, y que mejor que alguien que ya ha tocado fondo.

Y Max últimamente ha perdido protagonismo para dejar lugar a su hermana, pero habría que determinar lo que tiene de asperger y lo tiene de malcriado.
Después está Julia, la hija abogada, bien colocada, con una niña rematadamente pija y también malcriada, un marido muy soso y unos problemas estúpidos pero a los que les dan mucha importancia. Vamos, es que el Big Bang se queda en nada comparado con lo que le pasa a estos padres, que se montan un drama tremendo (y lo peor es que es la trama de un capítulo) porque no les sale del **** contratar a una niñera, por ejemplo.

Al menos, y para compensar la pavi-sosería de estos dos hijos, tenemos los otros dos: Crosby y Sarah. El primero ha tenido una buena trayectoria durante las dos temporadas, y se nota que las circunstancias le han hecho madurar, pero sin perder su gracia particular de tío desastre, lo cual es todo un acierto. Aparte, teniendo a un niño tan mono como Jabbar compartiendo escenas con él, como para no quererlos a los dos. A Jasmine la estoy notando un poco floja, pero bueno, en general se soporta.

La segunda es la oveja negra de la familia, la hija descarriada que se fue con un rockero fracasado y tuvo hijos siendo adolescente. Ver a Lauren siempre es una alegría, pero su personaje bebe demasiado de Lorelai Gilmore, y es normal porque Lauren es bastante Lorelai, o viceversa, pero que le den un papel bastante similar sólo ayuda a que veamos una Lorelai 2 no tan buena. Aunque quién sabe, igual hay quién lo prefiere así.

Anyway, realmente sus tramas, que componen el 80% de ir ligoteando con todo tío con el que se cruza (al estilo Lorelai, de nuevo), y el resto hacer de madre de vez en cuando, están desaprovechándola bastante, pero el efecto espejismo Lorelai está muy presente en mí y es imposible no mirarla con buenos ojos.

Al menos, Amber, (aunque tiene unas apariciones bastante irregulares) y Drew (que por fin parece que está saliendo más) hacen bien sus respectivos papeles, convirtiéndose en unos de los pocos adolescente de series que soporto y que no están tan llenos de tópicos. 

Otro fallo es que siempre se han centrando más en la familia de Adam (en la primera temporada con el tema del Asperger y ahora con las tonterías de Haddie), cuando se supone que los protagonistas son todos. Que Adam sea el hijo mayor no le da derecho a acaparar todo el día la pantalla. 

A Parenthood le veo muchos fallos de guión, y una galería de personajes superficiales y muy odiables. Y parece que la audiencia lo ve también, porque si está aguantando en parilla es gracias a que la NBC no puede permitirse cancelarla. Veremos hasta cuando dura…

P.D: Que a gusto me he quedado, necesitaba echar pestes por la boca.