2011/01/06

El oscuro pasajero volvió a superarse.

'Dexter' lo ha vuelto a hacer. Lo que parecía que era imposible, superar esa magnífica (como siempre) cuarta temporada ha sucedido. Porque pese a que el final de la cuarta fue infinitamente más potente (y lo habría sido aún más si no me lo hubiera spoileado… malditos), la quinta temporada ha sido en su conjunto mejor.

A partir de aquí, spoilers por doquier de la quinta temporada de Dexter.

La temporada comenzaba con un Dexter desorientado y bloqueado pero no exactamente devastado por la muerte de Rita. Dexter se sentía culpable porque haber permitido que un inocente muriera por sus acciones. Pero tampoco tuvimos que esperar mucho, porque enseguida (aunque con un par de escenas muy bien hechas) se libraron de los niños, y se prepararon para desarrollar la trama del nuevo villano al completo. Era normal que los niños desaparecieran para poder moverse en el resto de tramas con holgura, pero  eso no quita para la situación este un poco cogida con alfileres.

Así, poco a poco, cómo quién no quiere la cosa, conocimos a Boyd Fowler, el cuál pronto nos quitamos de encima, pero que a la larga nos llevó hasta Jordan Chase, un villano que ha quedado un poco flojo para mí gusto (y su final tiene parte de la culpa). Por el camino también vimos como Lumen y Dexter intimaban, la primera en busca de venganza y el segundo en busca de redención. Aunque se podían haber ahorrado el contenido amoroso, Lumen hasta ahora ha sido de lejos el mejor compañero que Dexter ha tenido, y su marcha deja de nuevo el camino abierto para que el serial killer se busque un nuevo confidente, lo cual no termina de gustarme. Se hubiera podido sacar más juego de la relación entre ambos, en esta y en una futura temporada, sobre todo si ese plástico no se hubiera interpuesto entre Debra y la parejita (pese a que regaló una escena llena de tensión, que fácilmente podría ser la mejor de la temporada). En efecto, los guionistas han decidido tirar por el camino fácil en vez de descorrer la cortina que podía abrir el camino a un sexta temporada donde la relación de Debra y Dexter podría haberse reinventado. Pero no pasó, así sólo nos podemos quedar con las suposiciones de lo que hubiera pasado, quizá de este estilo.

Lumen, que se coló en la vida de Dexter sin que esté la quisiera y que después se marchó de igual manera. Lumen, que trastocó todos sus esquemas dos veces. Lumen, primero dañada y herida, y después feliz, realizada. consigo misma. Lumen, que consiguió que olvidáramos a Rita. Lumen, que se ha ganado el derecho a ser el mejor personaje de la temporada.
Aunque su introducción haya recordado (cómo el mismo Dexter puntualizó) a Miguel Prado, la evolución que ha tenido el personaje me ha parecido mejor, y creo que ha ido por otros derroteros bastante diferentes. Ha servido como compañera de Dexter en el momento que más lo necesitaba, pese a que su pasajero oscuro acabó desvaneciéndose de la noche a la mañana haciendo su marcha muy apresurada y agridulce. 

Villano a villano, Lumen y Dexter llegaron hasta Jordan Chase, que les descubrió y no dudo en enfrentarse directamente a ellos, pero que al final se desinfló sobremanera. Funcionó bien como villano, pero tuvo un final un poco agridulce. Es decir, me niego a creer que una persona tan controladora como él se dejara engañar de tal manera, que Dexter le inmovilizara con una facilidad tan pasmosa, y que Lumen remató demasiado pronto.


En otra línea vimos el caso de Santa Muerte, que al principio tuvo mucha importancia y que después desapareció del mapa, al igual que la policía que puteó a Debra. Una trama prescindible que sólo sirvió para lucimiento de Masuka (aka. el aliviador de la carga dramática).

En lo que a personajes se refiere, Quinn empezó sus pesquisas para averiguar que ocultaba Dexter, y a punto estuvo de conseguirlo con ayuda de Liddy (pero fue liquidado de una forma también un poco chapucera) y Quinn obtuvo mi perdón en el último capítulo. Eso sí, espero que no deje irse a Dexter de rositas, y continúe investigándole en la próxima temporada, sobre todo que ahora con Debra implicada puede dar mucho juego.

Batista y Laguerta (o la Largarta, aunque a mí no me cae tan mal) se casaron, pero por el momento no parece que estén siendo muy felices. Al comienzo de temporada tuvieron su interés, pero conforme iban pasando los episodios me han parecido unos títeres que sólo estaban allí para llenar hueco y que no aportaban nada. Ambos personajes nunca me importaron en demasía, pero cómo se estanquen en una trama tan aburrida como sus problemas matrimoniales no van a hacer más que ir a peor.

Y acabo con Debra, que Dexter aparte, siempre fue mi personaje favorito, y a la que he notado un poco floja está temporada, salvo de la escena final en el campamento. Me repateó que se enrollara con Quinn, aunque al final han conseguido gustarme un poco como pareja, pero no llegan al nivel de Lundy. Pero el mayor problema ha sido que se no se haya tocado en absoluto el tema de la búsqueda de la amante de Harry. Con lo empeñada que estaba en averiguarlo en la anterior temporada, no me trago que haya decidido simplemente olvidarlo. Debra no es así, y eso supone un paso atrás en su evolución, aparte del desperdicio que supone olvidar una trama con tanto jugo como esta. 

Pienso también que en la próxima temporada deberían explorar un poco más la relación de Dexter con Astor (a la que vimos de refilón en esta temporada, pero que para mí no ha pasado desapercibida) y Cody. Al fin y al cabo han perdido a su madre y eso debe haber dejado una huella en sus vidas, que poco hemos visto de momento. Es un defecto que me gustaría que se hubiera arreglado, pero como he dicho, la temporada era de Lumen.

Desde ese esperado My Bad que abría la temporada (y que estuvo a la altura de las circunstancias) hasta este The Big One, Dexter ha regalado momentos y momentos de emoción, ira, alegría, incredulidad, sorpresa… que la elevan al rango de una de las mejores series que hay en la actualidad y que más me hacen disfrutar.

Hasta el año que viene, Dexter Morgan.