2011/01/03

El espíritu de la navidad pasada de Glee.


Spoilers hasta el 2x10, el último (y repelente) capítulo emitido (y navideño) de Glee.

No sé qué mosca debió de picarme el sábado, sobre todo con todo lo que tengo pendiente y siendo 1 de enero, pero el caso es que decidí volver a ver el piloto de Glee. Aunque está vez quise hacer el experimento y ver su doblaje en ambos castellanos, el latino y el que aquí.

Y es increíble lo que han cambiado los personajes desde aquel lejano piloto... Quinn y su séquito de animadoras han desaparecido por completo. Esa maldad propia de las totally bitchies que siempre hay en una serie teen que se precie ya no está. El problema es que Quinn ha dejado de ser bitch pero sigue teniendo una evolución irregular. Es decir, ¿dónde quedó esa amistad que surgió con Mercedes en la temporada pasada? Ahora sólo la vemos ligando con el clon de Mackulain comosellame. Haber dado a luz a su bebe y después haberlo entregado en adopción apenas hace tres meses parece no haberle afectado absolutamente nada. O eso es lo que parece que Murphy nos quiere contar, aunque la realidad pasa porque no nos quiere contar nada.


Sue también ha perdido parte de ese comportamiento agresivo contra Will, y su corrosiva ironía, lo cual hacía las delicias de casi el 100% del público, incluida yo misma. Las dos caras de Sue (una de mujer autosuficiente y segura de sí misma y otra más amable y comprensiva) otorgaban mucho carisma al personaje, que pese a estar destinado a sacarnos unas risas y burlarnos junto con ella de Schuester, podría también estar presente en los momentos más emotivos de la serie.

Pero esa doble cara se esfumó con ese episodio de navidad tan descafeinado con el que la serie se despidió antes del parón navideño. Sue empezó, como siempre, firme en su propósito de fastidiar al Glee Club, y por ello llegó hasta destrozar el árbol y los regalos que estos habían colocado tan felizmente. Sin embargo, el espíritu navideño que parece que es obligatorio que aparezca en todos los episodios navideños (The Middle se ciñó a seguir el modelo tradicional y Community innovó con un acertado episodio en stop-motion) fastidió por completo el propósito de Sue, y mi propósito de pasarmelo bien y no morir de asco. La entrenadora terminó en casa de Will, con todos los chicos del Glee Club en una escena a la que sólo le faltaba una cursilería de cancioncita para terminar de ser el repelucazo máximo del año. Es una pena que se hayan ido de parón con semejante episodio (para mí el peor en lo que llevan de temporada), pero por otro lado el regreso no puede ser peor, y entre tanta maraña de estrenos y regresos de la mid-season, eso puede jugar a su favor a la hora de no abandonarla.

Hasta el propio Will, que siempre fue un personaje con un carisma nulo, ha perdido la poca personalidad que tenía. El Will del piloto engañó a Finn escondiendo marihuana en su casillero, el Will del piloto estaba dispuesto a todo por sacar el coro adelante, y más adelante por conseguir a Emma, pero ahora no toma ningún riesgo. ¿Dónde quedó esa acidez del piloto, esas situaciones tan impensables? Parece ser que igual que dónde quedó Terri, uno de sus mejores personajes.

Porque Terri era una manipuladora, una mentirosa, una lianta… pero eso es precisamente lo que la hacía grande (aunque es su momento la odiaría, mira tú por dónde). Tratar a su marido como un mero objeto más, manejarlo a su antojo… Hasta que eso se rompió, Will descubrió la verdad y se marchó todo feliz con Emma (la cual también ha superado por completo su obsesión con la limpieza, mire usted por dónde…) La venganza estaba servida en bandeja de plata para la despechada mujer, pero Murphy quiso liarlo todo otra vez y tras un descafeinado cameo de la ex-mujer separó a la parejita feliz y lió a Emma con un apuesto doctor, del cual recién nos enteramos que esposa. Aunque todos sabemos que no hubiera llegado a la altura de la venganza de Terri, esperaba que Will reaccionará de alguna manera ante tal hecho y realmente luchara por la orientadora, creando un triángulo (que con Terri podría haber sido un cuadrado) amoroso que podía haber dado mucho muchísimo juego. Pero Glee ya es demasiado blanca para eso, y prefiere mostrar la típica trama de bullying (que conste que me parece bien que Murphy quiera apoyar la causa, sobre todo tras la oleada de suicidios que se dió en EEUU, pero es que algunas cosas han sido totalmente irrisorias), liderada por Kurt, el sustituto de Rachel en protagonismo (y repelencia...)

Ya ni siquiera los números musicales aguantan el tipo, ya no hay actuaciones como Don’t Stop Believing, canción que es increíblemente marchosa y que fue fantástica actuación del piloto. Las canciones ahora juegan papeles desconectados con las tramas, que cada día acusan más la falta de originalidad.
Glee tuvo un piloto bastante potente, con una crítica bastante mordaz a la sociedad adolescente, plagada de grupos: las animadoras, los deportistas, los perdedores... Pero pese a que por entonces los personajes ya empezaban a cambiar (como en esa escena en que Finn libera a Artie del retrete y suelta un discurso a sus compañeros de rugby que parecía que nos iba a enseñar a un personaje bien plantado, pero la realidad es que cada día va a peor), esa evolución que se suponía que debían pasar iba y venía como el viento, mostrándola un episodio sí, otro no, y eso hace que sea extremadamente difícil que el espectador realmente tenga interés en lo que les pasa a los personajes.
Sé que Ryan Murphy puede hacerlo mejor, mucho mejor, porque ya lo hizo con Popular, un trabajo de la década pasada, (la cual acabó cancelada en su segunda temporada con un cliffhanger de órdago) con una galería de personajes que también abarcaban todos los tipos de adolescente, pero que, unos más y otros menos, estaban bien definidos y tenían una evolución correcta, aparte de tener un grandísimo humor.

Glee hereda el toque absurdo de Popular, aunque sea en menor medida. Brittany es una versión 2.0 de Mary Cherry, esa chiflada animadora (se da la ¿casualidad? de que ambas son animadoras) que actuaba como la típica rubia tonta (igual de Britanny de nuevo) y que hizo las delicias de todos los seguidores y protagonizó grandes momentos. Glee bebe de Popular en muchos sentidos, pero se queda a medio gas. Reciclar los elementos de otra serie no da resultado está vez. Popular, teniendo también sus fallos, estaba infinitamente mejor estructurada y era infinitamente más hilarante, pero no tuvo la suerte de destacar tanto como Glee. Por cierto, (y por si no hay quedado claro ya), aprovecho para recomendar Popular, una de las mejores series teen que ha dado la televisión.

Un par de datos curiosos: En la versión latinoamericana nuestro querido Will (lo de querido es totalmente irónico, of course) se convierte en profesor de inglés, mientras que en España se deja igual. Que por cierto, Arturo Mercado Jr. su actor de doblaje latino si pronuncia bien el inglés, no como podemos decir del teacher original cuando habla la lengua de Cervantes. Jane Lynch, la actriz que interpreta a Sue en Glee hizó un recordado y divertido cameo en el décimonoveno episodio de la segunda temporada de Popular.

Un DEP por Terri, la única que compra tres cepillos de caoba para el inodoro.