2011/01/24

Dos pilotos legales.

Entre los estrenos de la mid-season llegaron dos nuevas series legales (¿ya van cinco en todo el año?), Fairly Legal y Harry’s Law

La primera está protagonizada por Sarah Shani (vista en Life y The L Word), una abogada en una familia dedicada al negocio, que abandona su puesto en la firma familiar para hacerse mediadora. Tendrá que lidiar con la muerte de su padre y apoyo y con un ex-marido que no está dispuesto a dejarla irse, y trabajar con su madrastra, a la que odia.

Le tenía bastante ganas a este piloto, porque Shani me gusta desde que la vi en The L Word, y aparte de eso no esperaba más, sobre todo tratándose de USA Network, que se limita al que puede un entretenimiento digno sin pretensiones. De momento, la serie cumple el patrón. Aparte de la protagonista, no se pueden destacar a ningún secundario, y los casos no aportan nada nuevo, además que contar con la desventaja de que el piloto dura una hora, porque aunque para mí se ha hecho bastante entretenido, hubiera estado mejor con unos veinte minutos menos.

La segunda tiene como protagonista a Kathy Bates (últimamente en The Office) en el papel de Harriet, una abogada de patentes que es despedida y que tras sufrir una experiencia cercana a la muerte, abre su propia firma en un barrio deprimido de Cincinnati. Aquí los personajes si están aceptables, y el tono cómico que han adoptado les favorece mucho. Si las audiencias acompañan medianamente (y tratándose de la NBC es fácil que se conformen), la cadena del pavo podría tener por fin una serie que no sea estrictamente una comedia con la que aguantar un poco el tipo.

Si tuviera que elegir entre las dos, me quedaría con la segunda, porque el resultado final es mejor, y puede ser un contrapunto cómico y más sencillo a otras series más densas, (véase The Good Wife si nos ponemos en temáticas similares) pero ambas necesitan definirse. Teniendo en cuenta que tratamos con pilotos, me quedaré ambas por el momento.