2011/09/21

The Killing y Forbrydelsen


The Killing sigue la investigación del asesinato de la joven Rosie Larsen (Nanna en el original) por los polícias Sarah Linden (Sarah Lund) que está a punto de mudarse y su sustituto Stephen Holder (Jan Meyer).


La principal diferencia de la versión original danesa sobre el remake americano es que la primera resuelve el caso de Rosie Larsen en veinte episodios de una hora mientras que la segunda ha emitido una temporada de trece episodios de cuarenta y cinco minutos pero no ha resuelto el caso todavía. Aunque ambas investigaciones comienzan del mismo modo, no tardan en empezar a verse los detalles en los que difieren. Ambas versiones juegan con las pistas falsas frecuentemente. Una de las quejas del remake era que dejaban el descubrimiento sorpresa para el final del episodio y que durante el siguiente no parecía importar tanto tal descubrimiento. La original tiene las mismas trampas, pero me parece que se notan tanto. En Copenhague no llueve tanto como en Seattle, pero las dos versiones crean un ambiente tétrico y oscuro que favorece el desarrollo del relato.

Respecto a los personajes, el tándem Lund/Meyer de la danesa me convence más (en la americana fue necesario el episodio “embotellado” para acercar más a los dos personajes, mientras que en la danesa no existe tal episodio y tampoco hizo falta), aunque Meyer no es tan “chungo” como Holder, y Lund tiene menos conflictos familiares que Linden.  Además, la versión danesa le da más importancia al prometido de Lund incluso dentro de la investigación, mientras que la americana básicamente se limita a mostrárnoslo y no consigue que nos importe lo más mínimo si Linden finalmente se marcha a Sonoma con él o no. 

El drama familiar sigue siendo el plato fuerte en ambas versiones, y más o menos les ocurren las mismas cosas en ambas versiones, acabando, inevitablemente, ambas familias destrozadas, y en ese punto todos los actores de ambas versiones me han parecido fantásticos. En dónde más se diferencia es la trama política, que los daneses han sabido conectar más con la investigación y el drama familiar. El político candidato a alcalde (Hartman en la danesa, Richmond en la americana) se muestra más frío y calculador en la versión americana, mientras que el danés se nos hace más cercano, aunque el guión juegue con su inocencia y culpabilidad a lo largo de toda la serie.

Ambas versiones siguen un día de investigación por capítulo, lo cual me parece que Forbrydelsen maneja mejor al tener mayor número de capítulos, porque permite que la unión entre Lund y Meyer sea más fuerte que la de su otra versión, y consigues creerte que Lund este realmente afectada por lo que le ocurre a su compañero. Ahí es donde la danesa ha ido más allá con algo que entra dentro del spoiler pero que realmente define las líneas finales de la investigación, dónde vemos a una Lund dispuesta a todo con tal de cerrar ese episodio de su vida. Al final alcanza su cénit toda esa tensión que hemos ido acumulando conforme avanzaba la serie en una escena final que a mí me dejo con la boca desencajada. 

Además, uno de (en mi opinión) los fallos de la versión americana fue la excesiva importancia que se le dio a Bennet como sospechoso, que llegó a estancar parcialmente la investigación. Los daneses si supieron darle la importancia necesaria. 



En resumen, la versión americana tuvo un piloto doble muy potente que nos dejó a todos encandilados, pero luego ese efecto su fue diluyendo. Quizá es cuestión de la cronología en que vi las versiones, y por eso el piloto danés (que es prácticamente idéntico) me pareció más flojo, pero en cambio el desarrollo general de la serie me convenció infinitamente más.

2011/09/18

Exile



Thriller psicológico estrenado en la BBC el pasado mayo de sólo tres episodios y cuyo reparto principal son el oscarizado Jim Broadbent, John Simm, un habitual de la televisión británica conocido principalmente por su papel en Life on Mars y Olivia Colman, en los papeles del padre y los dos hijos respectivamente.

Exile es la historia de Tom (John Simm), un periodista descontento con su trabajo que ha entrado en una espiral de drogas y el cual tiene un affair con la mujer de su jefe. Sin motivo por el que permanecer en Londres, regresa a su ciudad natal (de la que se marchó después de su padre le pegará una paliza por cogerle rebuscando entre sus papeles), dónde se reencuentra con su padre (Broadbent), que sufre de Alzheimer y su hermana que ha estado cuidando de él durante este tiempo, y con los cuales apenas ha tenido contacto desde hace décadas. Incapaz de olvidar ese "incidente", Tom iniciará un viaje al pasado de su padre que traerá a la luz asuntos muy turbios. 

El punto fuerte de la miniserie es su tratamiento de la enferma que sufre el progenitor y como eso afecta sus vidas actuales y pasadas. Jim Broadbent borda un papel que parece hecho su medida, consiguiendo que realmente parezca una persona ida, recogida en su propia mundo e inconsciente de quiénes son sus hijos. Simm y Colman cumplen, pero es él quién es claramente la estrella a la que prestar atención. 

Por otro lado, la parte del thriller me pareció correcta pero para mi gusto se ejecutó demasiado rápido, le habría dado un episodio más para cerrar con más tranquilidad el asunto. Da la sensación de que tres capítulos son demasiado pocos para dejar al descubrir una historia que lleva enterrada tanto tiempo.
Pese a ese pero, es una miniserie muy recomendable, principalmente por sus actores, y sus apenas tres horas de duracción total la hacen perfecta para degustarla tranquilamente una tarde.