Ayer mismo manganxet expresaba en una entrada que os invito a leer, su descontento acerca de la manera de programar series que se tiene en España, haciendo hincapié en el caso de Los Simpson. Realmente, es un tema que lleva mucho tiempo cansando a los espectadores, sobre todo ahora que cada vez tenemos más vías para poder elegir como cuando y como ver lo que queremos.
Anyway, yo personalmente, cada vez me preocupo menos por ese tema, porque ya sé que no tienen remedio, así que si tengo interés en seguir alguna serie española lo puedo hacer perfectamente por la web de la propia cadena (como he hecho desde que se estrenó ’Doctor Mateo’). Los cambios de programación, los recortes de varios minutos del episodio (el caso más sonado es el de la finale de Lost, pero se da muy a menudo), que la hora en la que están programados nunca sea la hora a la que empiezan y muchas cosas similares, lo único que consiguen es desprestigiar nuestra televisión y alejar a los espectadores de ella.
Me sorprende oír a gente hablar de Hispania, (que Antena 3 contraprogramó contra la miniserie de ‘Felipe y Leticia’ de Telecinco, no una sino varias veces) o ‘Águila Roja’, alabándolas y elevándolas a niveles de obras maestras, etc., y luego oírles renegar de series como ‘Los Soprano’ o ‘The Wire’. Y con renegar me refiero a que creen que es lo más malo que han visto. ¿Será que habituados al formato televisivo español, no comprenden la complejidad narrativa que puedan tener esa series? ¿O quizá solamente es que esperan que toda la familia Soprano se siente en sofá a hablar de fútbol como hacían ‘Los Serrano’ y así poder verse ellos mismos reflejados? Quién sabe…
Precisamente hace no mucho, un amigo mío se hacía eco de las puntuaciones de ‘El Internado’ y ‘The Wire’ en el portal televisivo FormulaTV, obteniendo la primera un 7,34 y la segunda un 2,10.
Diré algo a favor de la gente que vota semejante "bizarrada" (que realmente no sé como llamarlo), y es que sólo conocen los productos españoles, porque lo que no es difícil que piensen que es lo mejor que pueden ser, y que no hay más opciones disponibles. Y las hay, hay multitud de opciones. Series como, por ejemplo, Dexter, que Cuatro está emitiendo en el late night (disculpad si el dato no es del todo correcto, que no es estoy muy al tanto de estas cosas).
Así es normal que se vea con buenos ojos la repetición de una misma fórmula (una que busca reunir a toda la familia en frente del televisor, como hacían Los Serrano, y como hacen ‘Cuéntame Cómo Paso’ o ‘Los Protegidos’) a la hora de crear series. Entonces la gente se acostumbra a ese modelo, y cuando aparece alguna serie con una pizca de innovación inmediatamente fracasa en audiencia, por lo que las productoras vuelven a apostar por el esquema que les funciona creando un gran circulo vicioso.
Cuando el espectador ávido de algo nuevo, deseoso de salir de la maraña de ficciones de baja calidad y repetitivas, se encuentra con alguna serie estadounidense (no digo extranjera, porque ya es bastante raro que llegue haciendo ruido algo de EEUU como para que lo haga del resto de países) descubre algo total y completamente nuevo, y entonces cambia su perspectiva y se adentra en una nueva forma de hacer televisión.
¿Pero qué pasa, entonces, cuando la serie desaparece de la parilla misteriosamente o es relegada al late night? Como si los horarios del primer time español no fueran ya lo suficientemente tardíos, sobre todo cuando son series destinadas a ver en familia
(y eso inclyuye niños, que no deberían andar despierto de madrugada). Yo misma me quedaba semana tras semana aguantando hasta que dieran las diez y media pasadas y empezara la serie de turno, para luego tener que tragarme tandas de minutos interminables de anuncios una tras otra. Quizá ese mismo espectador se olvide de la serie y siga viendo lo de siempre, pero quizá se decida a buscar información por la web, y entre en el mundillo de las descargas, como yo hice, y no soy la única.
(y eso inclyuye niños, que no deberían andar despierto de madrugada). Yo misma me quedaba semana tras semana aguantando hasta que dieran las diez y media pasadas y empezara la serie de turno, para luego tener que tragarme tandas de minutos interminables de anuncios una tras otra. Quizá ese mismo espectador se olvide de la serie y siga viendo lo de siempre, pero quizá se decida a buscar información por la web, y entre en el mundillo de las descargas, como yo hice, y no soy la única.
¿Y todavía se extraña la ministra de que el público descargue contenido de internet? Si el 90% de las series pasan desapercibidas en las cadenas debido a múltiples cambios de horario o directamente porque son programadas a horas intempestivas, y otras no llegan ni a distribuirse en DVD (y aquí me estoy refiriendo sobre todo al mercado británico). ¿Cómo no se extraña entonces la ministra de que prefiramos elegir que serie ver, como hacerlo y cuándo? Si se respetara al espectador, este no se vería obligado a tener que buscarse la vida por otros métodos para poder seguir sus series favoritas.
Aunque, ¿qué vamos a esperar de una televisión gobernada por programas que juegan con lo obsceno y que se alimentan de eso? En serio, ¿qué vamos a esperar de una televisión dónde Belén Esteban es la reina, dónde los programas cómo Sálvame (en versión normal, deluxe o cualquier basura que saquen) son los que más audiencias tienen y en que cuando se hace un producto de calidad enseguida fracasa en audiencia?
A todo esto, aquí se merece un punto a favor La 1, que no cae en ese juego y si emite sus series a su hora, aparte de ahora hacerlo sin anuncios. Sin embargo, aunque la calidad sea infinitamente superior al resto, lo máximo que podemos ver ahí son unas cuantas series bien hechas, pero que siguen sin salirse del esquema habitual (Cuéntame Cómo Pasó y no cito más porque no veo casi ninguna) y un par de programas de divulgación (Redes, Página 2…) que son muy básicos para las personas que queremos informarnos más a fondo sobre ciertos temas.
Al menos las sobremesas se puedan aligerar con ‘Saber y ganar’, o ‘Palabra por palabra’, (que aunque los adolescente tachen de aburridos, yo como una de ellos que soy, disfruto siempre que los veo), o documentales a quién le gusten; nunca hay programas (o series) que tengan un formato novedoso, porque sencillamente, fracasan.
La gente que los quiere es una minoría, y hasta que eso no cambie, nada podemos hacer. Hasta que el espectador medio no cambie y exiga otro tipo de televisión, nada podemos hacer.
La gente que los quiere es una minoría, y hasta que eso no cambie, nada podemos hacer. Hasta que el espectador medio no cambie y exiga otro tipo de televisión, nada podemos hacer.
En fin, que yo venía a hablar de que de vez en cuando se hace alguna serie que rompe esos esquemas, (en este caso se burla de todo esto, lo cual le sienta de maravilla) y consigue ser un producto bien hecho y que apunta a que seamos optimistas. Esa serie en concreto es ‘¿Qué fue de Jorge Sanz’? (Canal +), pero como ya me he enrollado mucho, hablaré de ella otro día.





Hay un efecto recíproco entre esos dos bandos el de las series españolas y el de las series anglosajonas, el uno no acepta la mayoría de las del otro, es más las odia, y le cuesta verlas, me temo que son posturas irreconciliables en la mayoría de los casos.
ResponderEliminarPero yo sigo opinando que cada uno vea lo que le entretiene, lo malo en mi caso es que yo veo más anglosajón y el panorama de la tv española no me atrae en absoluto, pero la mayoría manda.
Es el problema de nuestra parrilla, solo aceptamos CSI, Mentalistas y Bones, porque son fórmulas más ligeras que no exigen una continuidad narrativa total. Luego lo bueno se queda por el camino. He llegado a ver Mad Men, Los Soprano o The Office en la madrugada de nuestra televisión, demostrando que la apuesta de la televisión abierta es poco atrevida. (la privada es otra cosa)
ResponderEliminarEse es el problema de la televisión espectáculo que se ha desplegado en España, donde solo tienen cabida series como Aguila Roja, Los Serrano, El internado o Física o Química. Y eso puede suponer un claro retroceso cultural. Somos espectadores pasivos, que nos gusta pensar poco, con historias constuidas que sólo cambian la última sílaba. Pero seguro que guiones buenos se quedarán por el camino, aunque los canones de la tele caminen en otro lado. Y cada vez peor
Hace un tiempo el presidente de Globomedia afirmó que en España era imposible hacer series como en USA porque al ser un país más pequeño la fragmentación de la audiencia no salía rentable, y por tanto tenían que hacer series para toda la familia, como Los Serrano, Los Protegidos... series aptas para la abuela, el niño, los adolescentes hormonados y los padres. Aparte de que esto es mentira (Museo Coconut ha sido renovada por una 2º temporada y La Pecera de Eva ya va por su cuarta temporada, y son series dirigidas a un público bastante exclusivo), mientras que los directivos y los responsables de las cadenas tengan esa visión aquí ni se apostará por algo diferente, ni se valorará lo que viene de fuera... Por cierto gracias por el link ^^
ResponderEliminarLo de la calidad de la televisión española creo que es algo que no tiene remedio. Primero, porque las cadenas de televisión no arriesgan nada (en general); se busca el beneficio rápido en cualquier producto; y también porque, lo queramos ver o no, (y aquí coincido con davale) al espectador modelo español creo que le van las "fórmulas ligeras" (que no digo que sean menos válidas) en lo que a ficción televisiva se refiere. Las televisiones están para ganar dinero, en el fondo, y está claro que lo ganan con los productos que emiten. Una pena pero es así. Saludos!!!
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